
jueves 21 de enero de 2010
El coletazo de Millenium

domingo 17 de enero de 2010
Niños malos IV

Los chicos del coro (2004). Todo el mundo recuerda con especial cariño esta película francesa. Se trata del típico drama con toques de comedia que triunfa en los cines galos para posteriormente arrasar en las taquillas del mundo y ganarse el apoyo general de la crítica. Algo similar pasó con Amélie, que en su momento despertó un furor aún más acérrimo. Los chicos del coro es el típico filme donde un maestro llega a un colegio de niños marginados y les cambia la vida aleccionándolos en una práctica determinada -en este caso, el canto coral- que se acaba convirtiendo en la pasión de su vida. El lugar en cuestión es un internado llamado “Fond de l’Etang”, o sea, “Fondo del Estanco”. ¿No es un poco evidente por el nombre que allí residirá la purria de la sociedad? Ya de paso, podrían haberlo llamado “La Taza del Váter”, “El Páramo del Desguace” o directamente “Margilandia”. En fin, que el lugar es el Bronx y sus habitantes son niños más o menos cabrones y perturbados, contra los cuales sólo se puede luchar utilizando el método de la “acción-reacción”, o sea, si se portan mal, putearlos al máximo. Hasta que llega el bueno de Clément Mathieu y exporta su método de la comprensión, la música y bla bla. En este tipo de películas siempre hay unos cuantos chavales que tienen una personalidad más marcada y un mayor protagonismo, y ésta no es una excepción. La estrella es Pierre Morhange, un niño cuya cara presenta una interesante fusión entre un ángel anunciador y un rábano. Es el típico niño callado, misterioso y traumatizado, que se porta mal para rebelarse contra lo jodida que es su vida, pero que en realidad es inteligente y tiene mucho que ofrecer. Y una perfecta voz de soprano, claro. Lo cierto es que la banda sonora de la película la puso una coral de verdad, la coral de Saint-Marc, que está compuesta por unos 80 niños (no por dos decenas, como la coral de la peli). Y resulta que el actor que interpretó a Pierre, Jean-Baptiste Maunier, es miembro de esta coral -el único miembro de la coral que sale en la película y el único actor de la película que sabe cantar. Esto acarreó una cierta controversia en su tiempo, pues por lo visto el pequeño Jean-Baptiste se forró de pasta y se llevó gran parte de la gloria, mientras que sus compañeros de la coral… digamos que se los dejó un poco al márgen del éxito y del repartimiento del pastel. Finalmente, en 2005, Jean-Baptiste decidió abandonar la coral, con la que después del éxito de la película había realizado giras por todo el mundo, para centrarse únicamente en su carrera como actor. De hecho, incluso llegó a declarar que lo que realmente le gustaba era el rock duro, y que detestaba la música clásica, la encontraba aburrida y le hacía dormir. 








lunes 11 de enero de 2010
Gino Rubert: "No leo best-seller"

Gino Rubert (México, 1969) autor de las portadas de la edición española y catalana de la trilogía Millenium de Stieg Larsson.
"Soy Gino Rubert, un chico tímido con muchas aficiones: escalar, pintar, tocar el piano. De pequeño dibujaba, luego estudié Ilustración en Nueva York, me especializé en el dibujo anatómico, cosa que me agradaba mucho y que más tarde me serviría en mi trabajo como pintor. Con el tiempo, después de varios trabajos en diarios y revistas, me di cuenta de que la Ilustración no era para mí, que era un ilustrador negado. Mi sistema de trabajo es como dice Mario Vargas Llosa en el prólogo a Historia del Ojo de Bataille: el arte tiene dos formas de aproximarse al arte y una de ellas es la de que el contenido precede a la forma. En mi caso sucede todo lo contrario, como ilustrador la forma precede al contenido, así que es un drama porque cuando intentaba invertir esta forma natural mía de hacer me generaba una ansiedad tal que no me agradaba nada de lo que hacía. Así que fui aceptando que la Ilustración no era lo mío y comencé a pintar hasta que un día gané un concurso de la Sala Parés y la beca de Roma que me abocó de forma más radical a la pintura. Antes de Millenium me habían pedido también alguna pintura para la portada de un libro, en el caso de esta trilogía fue Silvia Sesé, editora de Destino, quien me llamó y me lo propuso, ella conocía mi obra. Yo no podía hacerlo, no tenía tiempo, así que le propuse adaptar alguna imagen de mi obra. La primera la encontraron fácilmente. Luego pensé que quizás al ser una trilogía no encontrarían otras 2 más que les agradaran y que me tocaría hacerlas, pero bueno ya lo había dejado claro. No haría nada.

En mis pinturas cobra mucha importancia la fotografia, es un factor de seducción irrefutable que tiene que ver con la potencia y la magia del retrato fotográfico, por ejemplo de unos ojos inexpresivos que sin embargo te miran de manera muy inquietante. También tengo influencias de pintoras como Frida Kahlo, una artista que admiro mucho y a la que me siento muy cercano por su obsesión por el autoretrato y la simbología propia que crea a su alrededor, al contrario de otras pintoras como Remedios Varo o Leonora Carrington que usan recursos simbólicos más convencionales. Como Kahlo intento no caer en la poética fácil de lo mágico y lo onírico y crear mis propios símbolos. Yo creo que con mi obra intento mostrar lo masculino y lo femenino como fuerzas vitales: cuando represento una mujer estoy representando mi parte femenina en tanto que flexible, intuitiva, líquida; y cuando represento un hombre pues mi parte más masculina, formas cuadradas, rígidas, metálicas. Pero en sí lo que hay es una mirada irónica e incluso gamberra respecto a los roles en las parejas del marido y la mujer. En varias ocasiones me han acusado de machista, misógino... tengo que reconocer que mi obra está centrada en los géneros por tanto siempre habrá un discurso en torno a la mujer y al hombre, pero no creo que sea en este sentido. Mis pinturas representan ese miedo histórico que han albergado los hombres en los últimos siglos respecto a las mujeres y su lucha por el poder, aunque hoy día creo que hay tanto machismo en las mujeres como en los hombres. Claro que no todo el público hace esta lectura de mis obras, más bien ven que hago una ridiculización insultante hacia el hombre más que hacia la mujer que aparece ensalzada y embellecida. Puede ser que en mis cuadros haya violencia, pero es que hoy día la violencia está en todas partes. De forma más o menos explícita pero está presente.
Mi obra va más allá de las portadas de Millenium. Hace un año y medio cuando no me imaginaba la repercusión mediática que esto tendría pensé que quedaría para siempre como 'el de las portadas del Larsson', pero ya no lo pienso. Lo tengo asumido, claro, porque soy el creador de dichas portadas, pero mi carrera es más internacional. La gente de fuera me conoce por mi trabajo y no por las portadas. Realmente no sé si esto ha sido una cosa muy buena, pues aquí la gente comienza a saber de mí por esas portadas y no por todo mi trabajo anterior. Aquí siempre he sido un bicho raro, porque si no haces arte conceptual no existes. A nivel institucional todos mis compañeros se han llevado las becas y yo no he tenido nada. Sí, las portadas están bien aunque para mí estaría mucho mejor exponer en la Bienal de Venecia. Son cosas distintas, no tienen nada que ver".
Entrevista realizada por Karen Fernández y David Guerrero
miércoles 6 de enero de 2010
Nuestro Gran Hermano

- la Libertad exige Justicia: todo pueblo que se vanaglorie de vivir en plena libertad demanda también una dosis de justicia para salvaguardar semejante virtud de aquellos que prefieren tomar otro rumbo
- La Justicia anula la Libertad: al menos la de aquéllos que se han "desviado", de los culpables
- La Justicia limita la Libertad: de aquéllos que quieren resguardar tales derechos
Y la Justicia conlleva siempre una dosis de violencia, cuyo único actor legítimo para ejercerla es el Estado. Y no me refiero sólo a violencia física, otros tipos de violencia como las escuchas telefónicas, los escáneres corporales, las cámaras de videovigilancia en nuestras esquinas y demás hacen el mismo daño que los latigazos en la espalda.
Con la amenaza terrorista en las espaldas los gobiernos han decidido que es hora de sacar unas maquinitas - escáneres corporales - muy divertidas que "mediante unas ondas electromagnéticas, generan una radiografía en blanco y negro del cuerpo desnudo del viajero en la que el policía ve claramente las partes del cuerpo -genitales incluidos- y comprueba si se ocultan armas o droga". En Estados Unidos ya están en funcionamiento mientras que algunos estados de la UE están a la espera de una decisión conjunta, aunque España ya ha dicho que no las instalará. De momento. Un reportaje de El País explica muy bien el funcionamiento y la trampa de estos aparatitos.
En el caso de Millenium los caracteres de Blokmvist y Salander chocan profundamente cuando ella defiende una manera menos lícita de castigar y hacer justicia en tanto que su compañero quiere mantenerse dentro de la ley. Blokmvist es también un amante de la justicia y la libertad: en su revista intenta sacar todos los trapos sucios de su país y sus magnates, pero ¡ah! ¿quién viene ahí? Lisbeth Salander le muestra otro camino más rápido pero sin duda complicado y arriesgado de ventilar eso que huele mal y además dar una patadita a quien se lo merece. En ese juego de amor, odio y poder Blokmvist acaba admirando la atípica forma de comportarse de Salander que la hace libre a sus ojos. Pero, ojo, error. ¿Es Salander el personaje más "libre" de Millenium? Yo creo que su trasfondo familiar y social la ata más que ninguna otra cosa. Su lucha interna, el ansia de venganza y de dar una tunda cualquiera que se mueva la mantiene constantemente en alerta, atada, atrapada.

viernes 11 de diciembre de 2009
El novio de 'Pippi'
Mikael Blomkvist. ¿Os suena de algo? Quizás de Millenium. Sí, sí, Millenium, ya sabéis, Larsson, polis, corrupción, Salander. Sí, sí, seguro que os suena. Aunque también os puede sonar de alguna historieta de la escritora sueca Astrid Lindgren, la misma de Pippi Calzaslargas. Resulta curioso que Larsson tomara ADN de los personajes de su compatriota para crear -como si del Dr. Frankenstein se tratara- estos "superhéroes". Otros creen que Blomkvist es un alter ego del propio Larsson. En Los hombres que no amaban a las mujeres, Blomkvist es presentado como un periodista de investigación muy currante que "mete la pata" casi a propósito al publicar unas informaciones que no son del todo ciertas ni están correctamente confirmadas, por lo cual es condenado a pasar unos meses en chirona. Como si del mismísimo Kalle Blokmvist se tratara, este moderno, adulto y "atractivo" hombrecillo va por ahí olisqueando lo que se guarda el poder bajo la manga, lo que ocultan los poderosos del inocente pueblo. Si pretendía ser la estrella principal de la trilogía se ha equivocado; todo el protagonismo que parece adquirir desde las primeras páginas del primer tomo se va desvaneciendo a medida que entra en acción la pequeña Lisbeth. Sigue apareciendo, pero más bien como "protector" de nuestra Pippi. Y como todo un rompecorazones, eso sí.

El personaje es interpretado por el sueco Michael Nyqvist.
Niños malos III

Este chico es un demonio (1990) / Este chico es un demonio 2 (1991) / Este chico es un demonio 3 (1995). En la segunda parte de Niños Malos anuncié que los 90 pusieron de moda el perfil del niño travieso en Hollywood. Sin duda, la franquicia más célebre dentro de este subgénero fue la de Solo en casa. Pero no fue la única, ni mucho menos. Éste chico es un demonio, junto a sus dos secuelas, engendró el famoso personaje de Junior. Junior es el típico niño pillo, pero es muy, muy malo. Sus películas son comedias tontas, realmente son bastante malas, pero contienen un humor que dista un poco de ser blando e infantil. De hecho, en algunas escenas hay un humor bastante grueso, con referencias sexuales y chistes verdes. Junior es tan malo que es capaz de transformar una comedia infantil en algo en ocasiones… ¿desagradable? El chaval es tan diabólico que cuando sale del orfanato donde se ha albergado durante toda su vida, las monjas dan una fiesta por todo lo alto para celebrar su partida. Sí, es un chico malo, pero no se puede negar que el niño tiene buenas salidas. Por ejemplo, cuando está lavando platos y una monja gorda y fea le dice de malas maneras que quiere que la vajilla quede tan limpia que pueda ver su rostro reflejado en ella. Junior coge un plato lleno de suciedad y le dice: “mira, éste se parece bastante a ti”. Luego hay bastante humor de pedos y culos. Recuerdo, por ejemplo, una escena de la segunda parte en que Junior tira un petardo por una tubería de su colegio, y éste acaba estallando en un W.C. justo cuando un profesor se pone a cagar. Pero sin duda la escena más gloriosa de toda la trilogía es la del parque de atracciones. Puede sonar lamentable, pero la considero una de las escenas más memorables de la historia del cine. Y una de las más asquerosas también. Se han rodado muchas escenas con gente vomitando, incluso vomitando exageradamente… Pero ninguna ha llegado al punto donde nos llevó Junior. Por si alguien no sabe de qué estoy hablando, la cosa es simple: el niño manipula los controles de Crazy Dance, una atracción de feria de ésas que dan muchas vueltas (algo así como la Serpiente Emplumada de Port Aventura), haciendo que ésta se vuelva loca y empieze a girar a una velocidad de vértigo, lo cual provoca el vómito de los que están en la atracción y de las personas que están mirando. Lo bueno es que no sólo vomitan a chorro, sino que además lo hacen los unos sobre los otros, manchándose entre ellos, salpicando a la gente que pasea tranquilamente por la feria y dejando el suelo encharcado y resbaladizo. Y todo porque a Junior no le han dejado montar por ser demasiado bajito. No se juega con un demonio.
El buen hijo (1993). O “Macaulay Culkin parte 2”. Aquí abandonamos momentáneamente los niños traviesos para pasar a hablar de un niño simplemente enfermo. Primero de todo diré que esta película es un montón de estiércol cuyo único interés reside en presenciar el duelo interpretativo entre un niño actor que ha triunfado (Elijah Wood) contra otro que no ha llegado a nada (Culkin). A parte de esto, nada interesante. La historia es absurda: Wood -sí, paso de poner los nombres de los personajes, a tomar por culo-, un niño que ha perdido recientemente a su madre, va a vivir a casa de sus tíos y se hace amigo de su primo Culkin, que resulta ser un hijo de puta psicópata que pretende matarlo y putearlo de muchas maneras. Para ser justo, diré que el personaje tiene un cierto interés, en el sentido de que juega el doble papel de niño bueno ante sus padres y demonio ante su primo, a quien encima hace parecer culpable, a ojos de sus progenitores, de todo lo que ocurre. Los padres, por cierto, son muy tontos, ya que realmente necesitan muchas pruebas evidentes de que su hijo es un tarado para darse cuenta de ello.lunes 7 de diciembre de 2009
Millenium 2 en el cine: Una historia de puteros sin putas










