domingo 17 de enero de 2010

Niños malos IV




Los chicos del coro (2004). Todo el mundo recuerda con especial cariño esta película francesa. Se trata del típico drama con toques de comedia que triunfa en los cines galos para posteriormente arrasar en las taquillas del mundo y ganarse el apoyo general de la crítica. Algo similar pasó con Amélie, que en su momento despertó un furor aún más acérrimo. Los chicos del coro es el típico filme donde un maestro llega a un colegio de niños marginados y les cambia la vida aleccionándolos en una práctica determinada -en este caso, el canto coral- que se acaba convirtiendo en la pasión de su vida. El lugar en cuestión es un internado llamado “Fond de l’Etang”, o sea, “Fondo del Estanco”. ¿No es un poco evidente por el nombre que allí residirá la purria de la sociedad? Ya de paso, podrían haberlo llamado “La Taza del Váter”, “El Páramo del Desguace” o directamente “Margilandia”. En fin, que el lugar es el Bronx y sus habitantes son niños más o menos cabrones y perturbados, contra los cuales sólo se puede luchar utilizando el método de la “acción-reacción”, o sea, si se portan mal, putearlos al máximo. Hasta que llega el bueno de Clément Mathieu y exporta su método de la comprensión, la música y bla bla. En este tipo de películas siempre hay unos cuantos chavales que tienen una personalidad más marcada y un mayor protagonismo, y ésta no es una excepción. La estrella es Pierre Morhange, un niño cuya cara presenta una interesante fusión entre un ángel anunciador y un rábano. Es el típico niño callado, misterioso y traumatizado, que se porta mal para rebelarse contra lo jodida que es su vida, pero que en realidad es inteligente y tiene mucho que ofrecer. Y una perfecta voz de soprano, claro. Lo cierto es que la banda sonora de la película la puso una coral de verdad, la coral de Saint-Marc, que está compuesta por unos 80 niños (no por dos decenas, como la coral de la peli). Y resulta que el actor que interpretó a Pierre, Jean-Baptiste Maunier, es miembro de esta coral -el único miembro de la coral que sale en la película y el único actor de la película que sabe cantar. Esto acarreó una cierta controversia en su tiempo, pues por lo visto el pequeño Jean-Baptiste se forró de pasta y se llevó gran parte de la gloria, mientras que sus compañeros de la coral… digamos que se los dejó un poco al márgen del éxito y del repartimiento del pastel. Finalmente, en 2005, Jean-Baptiste decidió abandonar la coral, con la que después del éxito de la película había realizado giras por todo el mundo, para centrarse únicamente en su carrera como actor. De hecho, incluso llegó a declarar que lo que realmente le gustaba era el rock duro, y que detestaba la música clásica, la encontraba aburrida y le hacía dormir.



La semilla de Chucky (2004). Cambio de registro para hablar de Chucky, un clásico del terror. Más de veinte años después del nacimiento de la franquicia y tras 5 filmes, todo el mundo conoce al Muñeco Diabólico. No lo he incluido antes en la lista porque técnicamente no es un niño, sino el alma del asesino en serie Charles Lee Ray atrapada en el cuerpo de un muñeco. La serie empezó como una saga de terror, pero pronto fue derivando hacia la comedia cafre y sangrienta -sin duda contribuyó a ello la personalidad “fuerte”, por decir algo, de Chucky. En 1998 se estrenó La novia de Chucky, donde el muñeco compartía protagonismo con su novia Tiffany. La película contenía una grotesca escena de sexo entre muñecos, lo que ocasionaria el consiguiente embarazo y, con ello, una nueva película, de momento la última de la serie, en que los muñecos serían 3: Chucky, Tiffany y la criatura. Recuerdo poco de esta película que vi en el cine en su tiempo. La broma principal del filme es el hecho de que no se sabe si el hijo de Chucky es un niño o una niña. De hecho sus padres discuten todo el tiempo sobre ello e incluso le ponen al retoño dos nombres diferentes: Chucky apuesta por Glenn, convencido de su masculinidad, mientras que Tiffany asegura que es Glenda. La criatura, que no parece tener genitales, no se pronuncia al respecto. Al final la madre tiene razón y su semillita se queda el nombre de Glenda. La película está en esta lista precisamente por Glenda. Tener locos a sus padres solo por el hecho de ser un muñeco asexuado ya es bastante malo. Pero la maldad de Glenda reside, sobre todo, en que no quiere seguir los pasos de sus progenitores. No quiere matar. Quiere ser buena, y eso la convierte en una verdadera pesadilla para Chucky y Tiffany. ¿No es cierto que los hijos nunca se interesan por las aficiones de los padres? Pues ni siquiera en el mundo de los muñecos asesinos hay excepción. De hecho, el argumento gira entorno a la lucha de Chucky y Tiffany por dejar la mala vida, por ser buenos padres y no cometer más crímenes. Pero eso no es tan fácil, pues para ellos dejar de matar es como dejar de fumar, es una adicción, y se ven contínuamente tentados a hacerlo. Obviamente, sucumben varias veces, siempre bajo una misma filosofía: “Roma no se construyó en dos días…”.



The squid and the whale (2005). Cambiamos de género para hablar de esta comedia dramática que nos sirve como otro claro ejemplo de lo que ya veíamos en filmes anteriores: los niños malos los crean los padres. En este caso, la causa es el divorcio. La película utiliza su título como una metáfora: The squid and the whale es una escultura que se encuentra en el Museo de Historia Natural de Nueva York que recrea una lucha entre un calamar gigante y una ballena. Lucha encarnizada comparable a la que llevan a cabo los dos padres del filme. Y no sólo eso, porque además utilizan a sus propios hijos en la confrontación. Estos son Frank, preadolescente, y Walt, adolescente (interpretado por Jesse Eisenberg, recientemente conocido por su trabajo en Zombieland). Resulta que la custodia de los hijos es compartida, y cada uno de los niños prefiere, en principio, a uno de los progenitores… Pero el argumento se lía considerablemente, y se acaban sucediendo una serie de “traiciones” y “cambios de bando” bastante divertidos pese a lo dramático de la situación. De hecho, la película se basa en la propia experiencia de su director y guionista, Noah Baumbach, y su hermano, cuando vivieron la separación de sus padres. Y pienso que Baumbach tuvo mucho valor al relatar unos hechos que me pregunto hasta qué punto serán ciertos, porque la verdad es que los niños en la película acaban bastante idos de la olla. Por ejemplo, Walt, el mayor, “compone” con su guitarra una canción para un festival en su instituto, y gana el primer premio… hasta que se descubre, días después, que la canción no es otra que Hey You, de Roger Waters, que el joven ha firmado como si fuera suya. Las de el pequeño Frank son bastante más sonadas: al niño le da por empezar a beber, lo que deriva en borracheras considerables y, por si fuera poco, coge la curiosa afición de masturbarse en la biblioteca de su colegio e ir esparciendo por los libros sus propios fluidos. Dulce infancia.



Tideland (2005). Paso brevemente por esta rareza por una sola razón: no se puede hablar mucho de ella, hay que verla para saber de qué se trata. Su director, Terry Gilliam, siempre se ha movido por la fantasía extraña, a veces casi alucinógena y con tintes oscuros, pero sus películas nunca estaban exentas de un cierto optimismo, humor o por lo menos ironía… hasta que llegó Tideland y mostró su cara más macabra y dura. El filme nos adentra en el mundo de fantasía de la joven Jeliza-Rose, que vive con su padre en una vieja casa rodeada por campos de trigo, en medio de la nada. Resulta que su padre es un roquero heroinómano -a quien la inocente niña ayuda a drogarse- y en uno de sus viajes acaba palmándola. Así, Jeliza-Rose se queda sola con el cadáver de su padre -a quien en ningún momento da por muerto- y sus espantosas muñecas (unas Barbies en penoso estado), con las que la cría mantiene largas conversaciones, convirtiéndolas en sus confidentes y compañeras de juegos. La premisa en sí ya es una locura, pero la cosa se va poniendo cada vez peor, cuando entran en escena unos peculiares vecinos: una vieja que se dedica a la taxidermia y un joven retrasado mental que se convierte en novio de Jeliza-Rose. A mí me gustó la película, de hecho es una de mis favoritas de su director, pero no es de extrañar que gran parte de la crítica la considerara un espanto, una aberración y un producto sin otro objetivo que la simple provocación.



This is England (2006). Quizás sería injusto catalogar como “niño malo” al protagonista de esta película, personaje basado en la infancia de su director, Shane Meadows. El filme gira en torno a lo influenciables que somos las personas en una cierta edad, y cómo la necesidad de pertenecer a un grupo nos puede convertir en malas personas. Narra el filtreo del joven Shaun con un grupo de skinheads. Al principio no hay problema: sus amigos son jóvenes interesados simplemente por la música y las fiestas, cuya estética sirve como herramienta de “cohesión” del grupo, sin ir más allá ideológicamente. Incluso uno de ellos es negro. Pero una ala radical de skinheads interfiere en la vida pacífica de los jóvenes, y come el tarro a algunos de ellos, entre ellos a Shaun. Así, el muchacho se ve envuelto en líos considerables -incluso atenta contra una tienda de paquis-, hasta que la escalada de violencia llega demasiado lejos y acaba comprendiendo que la gente no tiene porqué ser buena o tener razón por el único hecho de aceptarle en su grupo.



Little miss sunshine (2006). Vamos con la película indie por excelencia. Mucha gente conoce este filme, así que no voy a explicar de qué trata. Lo que más me gusta de él es que plasma de una forma… ¿bonita? la “sociedad” que crean un abuelo, Edwin Hoover, y su nieta Olive. Por mucho que el abuelo sea un cascarrabias malhablado, no deja de ser una persona inocente que quiere a su nieta y se esfuerza por ayudarla a cumplir su sueño -ganar un concurso de modelos. Olive obviamente es inocente, aún más si tenemos en cuenta que ella cree que tiene posibilidades de ganar, estando lejos del cánon de “belleza” de las Barbies que se presentan a ese tipo de concursos. Lo gracioso del caso es que estas dos grandes inocencias, cuando se juntan, la lían bien liada: resulta que el baile que tiene preparado Olive para presentar su candidatura es un show sensual al estilo de una stripper. Aquí se presenta un gran dilema: ¿por qué el abuelo le enseña un baile así? Algunos piensan que es un pederasta, un enfermo. Otros, que lo hace para reírse de la organización del concurso, para satirizar la “prostitución” de la infancia que se lleva a cabo en ese tipo de eventos. Yo creo que eso lo hace la película por sí misma, y me gusta creer en la plena inocencia del abuelo, por eso pienso que simplemente el hombre le enseña, de buena fe, lo único que sabe en cuanto a bailes, sin pensar que va a ser algo totalmente inapropiado. Aunque bueno, es sólo mi opinión. De todas formas, me gustan las películas que te plantean dudas y te hacen pensar.



Tenacious D in The Pick of Destiny (2006). Esta película, que yo sepa, nunca se ha estrenado en España. Cuenta, de forma ficticia, la supuesta creación y estrellato del grupo de rock humorístico Tenacious D, formado por Jack Black y Kyle Gass. Mi escena favorita es la inicial, cuando se presenta el personaje de Jack Black desde su tierna infancia. Resulta que el niño vive en un barrio suburbial del pueblo de Kickapoo (que traducido al español sería algo así como “patea un mojón, una boñiga”). Reside allí con su familia perfecta y ultracatólica, pero él es diferente: le gusta el rock and roll y alaba a los dioses del heavy metal (literalmente, alaba y reza al mítico cantante Dio). Un gran momento es cuando entra al comedor con una guitarra, cuando sus padres y su hermano están bendiciendo la mesa y se disponen a cenar, y el joven JB se pone a cantar una canción sobre patearle los cojones a un dragón y montar una buena jodida fiesta (lo hace repitiendo constantemente la palabra “fuck”). Ese niño es mi ídolo.








Paranoid Park (2007). Aunque no es de las más conocidas de su filmografía, esta es, a mi jucio, una muy buena película de Gus van Sant en su vertiente más “independiente”. Cuenta la historia de un adolescente aficionado al skate que una noche mata accidentalmente a un guardia de seguridad en unas vías de tren. Es interesante la lucha interna del joven: primero piensa confesar, pero luego ve que se metería en grandes problemas, y que realmente no es muy difícil engañar a la policía. Es una película sencilla, pero considero que retrata muy bien el “vacío” en que vive un joven desmotivado por la vida y por la gente que le acompaña, y que quizás simplemente necesita a alguien que lo escuche y entienda sus problemas.



Home Movie (2008). Ésta la vi en Sitges en 2008, y la verdad es que me gustó mucho, es una pena que no la estrenaran en las salas españolas. Es la típica película hecha a través de grabaciones domésticas, pero no por eso -el concepto ya está muy visto- deja de ser original. Las grabaciones son las típicas de una cámara doméstica: cumpleaños, Halloween, Navidades, etc. Resulta que tenemos a un matrimonio joven con dos hijos pequeños, un niño y una niña. Se han mudado recientemente a una casa grande lejos de la ciudad para estar tranquilos.Un día, los niños demuestran un comportamiento algo violento. Jugando con su padre, le hacen daño. Puede parecer un accidente sin importancia. Otro día, otro “accidente”. Luego, una travesura. Después, una actitud muy mala. Los castigan. Pero otro día la vuelven a liar: rompen cosas, se niegan a obedecer. Cada vez son más violentos, hasta que los padres se dan cuenta de que les pasa algo. La cosa se pone heavy cuando los niños empiezan a matar animales y luego atacan e intentan matar a un compañero de su clase. Entretanto, los padres se ponen manos a la obra para intentar solucionarlo. Es interesante que se posicionan en dos hipótesis diferentes: la madre, psicóloga, cree que tienen una enfermedad concreta, y empieza una terapia con ellos, incluso les receta medicamentos; en cambio, el padre, que es sacerdote, está convencido de que sus hijos están poseídos por el demonio o alguna otra fuerza sobrenatural, e investiga al respecto. Lo bueno es que la película acaba y en ningún momento se ha dicho claramente quién de los dos tenía razón. Por tanto, deja al espectador debatiéndose entre si era un caso científico o paranormal.



Los mundos de Coraline (2009). Acabamos la lista con esta aclamada película de animación que sorprendió a todos hace menos de un año. Coraline es una niña fastidiada por vivir en un mundo que no está hecho a su medida. Se aburre en su enorme casa, y sus padres no le prestan la atención que ella quisiera. Por eso, cuando encuentra un mundo paralelo donde todo parece ser perfecto -excepto el hecho de que todos los que habitan en él no tienen ojos, sino botones, un pequeño detalle sin importancia-, no duda en querer quedarse a vivir en él. Lo mejor del filme es la recreación de ese universo tan fantástico, y cómo poco a poco se va transformando en una pesadilla para la niña. La película juega, a mi entender, con una idea: lo bueno de la vida son sus matices, la vida tiene que tener lo bueno y lo malo, nada puede ser perfecto, porque lo perfecto acabaría convirtiéndose en algo horrible. Así, al final, la pequeña Coraline acaba aprendiendo a conformarse con lo que tiene.
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Fin de NIÑOS MALOS
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Killer.

2 comentarios:

  1. ¡Genial! Me encanta. Encuentro muy gracioso y acertado eso de La taza del váter. No he visto esta última de la saga Chucky; me resulta un poco chocante y repulsivo un niño de esos dos jaja. Tideland tiene buena pinta, igual que Coraline. Miss Sunshine me gustó mucho, también se me plantearon esas dudas respecto al anciano, pero como tú opino que es más una sátira que cualquier otra cosa. ¿Barbies? Yo creo que son las verdaderas hijas de Chucky y Tiffany las que salen en esos concursos jaja.
    Te dejo un regalo, para que aprendas a hacerlo tú también.

    http://www.youtube.com/watch?v=CthB71GqYa0&feature=related

    ¡Gracias por la colaboración!

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  2. Jaja tienes mucha razón, dan bastante asco las niñas del concurso, son más chuckys que otra cosa jaja.
    Esta escena me encanta, es uno de los momentos en que me he quedado más sorprendido en la butaca del cine. Llevaba toda la peli esperando a ver qué haría la niña, y eso no me lo esperaba, aunque hay un momento en que te dan una pista, cuando están la niña y el abuelo solos y se ve como "ensayan" un poco unos rugidos de leona jaja. Me descojoné cuando le preguntan dónde está su abuelo y dice que en el maletero de su coche. Los pasos los tendré que practicar bien, eh.. Me has puesto deberes entre esto y mi actuación roquera con los pantalones de cuero jaja.

    La colaboración, un placer, creo que me lo he pasado mejor yo haciéndola que la gente que lo habrá leído jaja

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